• Alberto Luis D'Andrea

El cambio climático, un laberinto sin salida.

La posibilidad de bajar el consumo de combustible fósil está en riesgo si no se establecen parámetros para garantizar una minería sustentable. La cantidad necesaria de cobalto, cobre, litio, cadmio, selenio y elementos de tierras raras, entre otros, necesarios para los paneles solares, baterías, motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas y celdas de combustible, crecerá exponencialmente en los próximos años ante la necesidad de obtener y utilizar energía no contaminante.

El hecho se agrava debido a que el consumo diario de petróleo a nivel mundial sigue aumentando. Datos de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) indican un crecimiento del consumo global de petróleo para el año 2020 de un 1,14%, hasta los 101,01 millones de barriles diarios, superando así por primera vez la barrera de los 100 millones (99,87 en el año 2019).


En tal contexto la existencia mundial de vehículos eléctricos debería pasar de 1,2 millones a 965 millones a más tardar en el año 2050 y la minería debería generar, entre los años 2015 y 2060, aumentos en la producción de materiales de 87.000% para baterías, de 1000% para energía eólica y de 3000% para células solares y fotovoltaicas. Los conflictos sociales y ambientales inherentes a la minería vislumbran la posibilidad real de que la escasez de los metales necesarios pueda frenar el avance hacia las energías no contaminantes.


La extracción minera actual puede ser sucia, peligrosa y dañina para el ambiente. Sus impactos alarman legítimamente a muchos activistas ambientales no dispuestos a pagar ese precio para salvaguardar un futuro con bajo en carbono. Al intentar cambiar el panorama energético global, se aumenta la necesidad de explotación intensiva de yacimientos para la obtención de minerales y metales en forma segura y sostenible.


Resumiendo, disminuir la utilización del combustible fósil para frenar el cambio climático, implica aumentar drásticamente la producción minera asociada también a múltiples problemas ambientales y con escasa aprobación de la población mundial.


Una solución sería utilizar las nuevas tecnologías para avanzar hacia una minería sustentable disminuyendo su impacto ambiental. De todos modos estamos en un laberinto dónde la solución posible implica cambiar una problemática por otra.


Tal vez la única solución racional sea disminuir el exagerado consumo energético, tratar de pasar de una sociedad donde se privilegia el consumismo a una dónde se le de prioridad a la vida.





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